Chihuahua necesita desarrollo. Chihuahua necesita orden.
No como consigna vacía, sino como una exigencia que nace de la calle, de las colonias, de los sectores productivos y de quienes todos los días enfrentan una ciudad que no siempre funciona como debería.
El Plan Chihuahua surge justamente de ahí: de recorridos territoriales, del diálogo con comunidades, de escuchar a quienes padecen el abandono institucional, la mala planeación urbana, la falta de servicios eficientes y la ausencia de una visión de derechos humanos en las decisiones públicas. No es un documento de escritorio, es una ruta construida desde la realidad.
Hablar del Plan Chihuahua es hablar de una nueva forma de gobernar y legislar. Una que entiende que la ciudad debe funcionar, cuidar y ofrecer oportunidades. Que la seguridad no se resuelve solo con reacción, sino con prevención y territorio; que las calles, el transporte, el alumbrado y la recolección de basura no son lujos, sino condiciones mínimas de dignidad; y que la movilidad y los servicios públicos requieren planeación, no ocurrencias.
El plan también pone al centro a las personas. Salud, salud mental, prevención de la violencia, atención a personas con discapacidad y desarrollo humano no pueden seguir siendo temas secundarios. Una ciudad que no cuida a su gente es una ciudad que se queda estancada, por más discursos de crecimiento que se repitan.
El orden es otro de los pilares. Orden en la planeación territorial, en el acceso equitativo a la ciudad, en el impulso a emprendedores, al empleo, a las juventudes y a la infraestructura educativa. Orden para que el desarrollo no sea desigual ni excluyente, y para que las oportunidades no dependan del código postal.
Y nada de esto es posible sin un gobierno que rinda cuentas. El Plan Chihuahua apuesta por mayor transparencia, un gasto público responsable, la eliminación de medidas recaudatorias injustificadas y la modernización administrativa. Gobernar con orden también significa explicar, justificar y responder.
Finalmente, el desarrollo no está completo sin cultura y comunidad. Fortalecer los espacios culturales y los valores locales no es un adorno, es parte de construir identidad, cohesión social y sentido de pertenencia.
Chihuahua necesita desarrollo, sí, pero un desarrollo con sentido social, con reglas claras y con visión de futuro. El Plan Chihuahua representa esa ruta: una agenda legislativa y de gestión que reconoce lo que duele, lo que falta y lo que se puede hacer mejor, siempre con la gente al centro.
Porque cuando se gobierna escuchando, con rumbo y con responsabilidad, el desarrollo deja de ser discurso y empieza a convertirse en realidad.

Brenda Ríos
Orgullosa Chihuahuense. Amo y respeto la naturaleza. Soy mamá de Alex Benjamin, Austria Camila y esposa de Alex LeBaron. Mi pasión siempre ha sido el servicio público/civil, me inspira luchar por grandes causas que cambien el mundo. Empresaria agrícola y consultora ambiental.


