Osho dice que el movimiento feminista es feo, que nos separa de la verdadera esencia de las mujeres; la ternura, el amor y la bondad.
Desde su óptica la igualdad no existe, sencillamente por que somos seres desiguales constituidos y organizados para desarrollar acciones diferentes. Diferentes pero humanos.
“¡Abandonad esa idea de ser hombres y mujeres! Somos todos seres humanos”. (Osho) y estoy de acuerdo -humanos todos-, pero con condiciones diferentes … y ahí radican las diferencias que se vuelven injusticias.
La sociedad en general no aprueba el “feminismo”, reprueba las marchas y teme a las mujeres juntas y organizadas. Mas del 70 % de las mujeres que han llegado a nuestra asociación temen llegar a un bloque “feminista” consideran que es un movimiento irracional que pretende sobajar a los hombres y posicionar a las mujeres por encima de ellos.
Han observado como la Lucha ha endurecido el corazón de quienes ante el dolor gritan y exigen los derechos, la protección y la seguridad que se nos ha negado. Siglos de sometimiento e injusticia gritan un día y callan 364.
Todos los días vivimos condicionados a un sistema que nos indicó como ser mujer y hombre, si bien, el sistema funciona ante condiciones naturales -que las mujeres tienen hijos y los hombres no-, pero las demás circunstancias tienen que ver con una organización patriarcal impuesta hace miles de años que se consolido con la propiedad privada donde los hombres organizaron los bienes y las mujeres se convirtieron en uno más de ellos.
-Esto es mío- y ante la posesión se elimina la libertad. “sí esclavizas a alguien al final te veras reducido a la esclavitud”.
Los estudios de géneros demuestran como la dominación masculina se instaló en el subconsciente colectivo, esta arraigada en los más mínimos detalles de las relaciones humanas, no es culpa de nadie, sin embargo, es responsabilidad todos reconocerla y de ahí elegir si queremos permanecer en ella o tenemos el valor de transmutarla.
Me atrevería a decir que casi todas feminista hemos dudado alguna vez en nuestra vida si los “movimientos de liberación femenina” son adecuados, si alguna vez nos hemos excedido, se nos oprime el corazón pensar caer en el radicalismo, el temor a ser juzgadas cuando cuestionamos las estructuras sociales que nos limitan la igualdad invade nuestra piel dejando una sensación de escalofrío.
Conocemos los datos, el lugar más peligroso para una mujer sigue siendo el hogar, un dato que año con año nos repite la ONU. Las mujeres siguen ganando menos que los hombres, siguen siendo violentadas bajo los mismos números y las mismas repuestas.
Y entonces, después de pensar sentimos desaliento e impotencia, pero también empatía sobre todo por quienes ya no están… se marcharon caminando al otro mundo ante la impunidad de los gobiernos y la frialdad de una sociedad que se acostumbró a las marchas feministas, los gritos de encono, las pintas y los arguendes del 08 de marzo, pero sin cambiar nada para reivindicar la dignidad de las mujeres.
No deberíamos luchar ni protestar, pero tampoco deberíamos permanecer en una existencia donde los cuidados no son mutuos, pues se convierten en explotación, donde el deseo sexual no es consensuado dando paso a la violencia, donde simplemente en una relación no hay reciprocidad de respeto, donde las oportunidades profesionales siguen siendo dirigidas por los sesgos y roles de género y como todo eso todavía sucede… marchamos.
El 08 de marzo prende las luces moradas, y en todos lados se respira igualdad y equidad, se reconocen a las mujeres, se habla bonito y hasta nos dan una plática y eso es maravilloso, pero no es la realidad constante, no se aplican programas de paridad laboral, no se hacen esfuerzos para incrementar la igualdad salarial, no disminuyen las violencia, no se analizan los techos de cristal y las actitudes y valores personales con los que cada uno contribuye al crecimiento o estancamiento de las mujeres.
El 08 de marzo se despiertan los espíritus de los derechos femeninos, se visibilizan y me encanta verlos caminar por las instituciones y las empresas, desearía que estuvieran ahí todos los días, pero soy feminista apasionada y mi deseo es más grande, me gustaría dejar de verlos transitar como ideas y empezar a palparlos en mujeres libres de violencia, con igualdad de condiciones laborales, mujeres autónomas e independientes, pero sobre todo que ríen desde estómago desde el fondo del alma.

Rocío Saenz
Lic. En Comercio Exterior. Lic. En Educación con especialidad en Historia. Docente Educación Básica Media y Media Superior, Fundadora de Renace y Vive Mujer A.C. Directora de Renace Mujer Lencería, Consultora socio política de Mujeres.


