La Bandera Nacional nos identifica como mexicanos. Integramos, queramos o no, una gran familia que comparte una historia y un porvenir en común; el lábaro patrio conlleva un fuerte simbolismo de debería hermanarnos no solo en signos externos. Más bien debemos ver en ella al más vivo y materializable ideal de solidaridad, trabajo y progreso colectivo.
Hasta donde sabemos, el hombre o la mujer no elige nacer, mucho menos en donde; los misterios de la vida nos sitúan en una familia de sangre, en un terruño, en una nación. Es así que el ser humano es engendrado y puesto a convivir con sus semejantes; el niño o niña debe labrarse un camino, para unos cómodo, para muchos sinuoso.
La evolución de las formas de organización humana dio origen a las naciones, todas ellas comparten símbolos que dan sentido a una casa en común. La bandera es uno de ellos, para los mexicanos es motivo de unidad, de honra y de orgullo.
La nación mexicana tiene en su bandera un poderoso componente unificador que procede de la lucha por la Libertad y la Justicia : desde el estandarte guadalupano de la guerra de Independencia, la bandera trigarante de la consumación y las banderas republicanas como la de nuestro tiempo.
La bandera tricolor se mantiene desde la del ejército trigarante, con diferentes significados según los bandos conservadores o liberales que se hacían del poder: religión, independencia, igualdad, esperanza , unidad, legado.
El escudo representaría el mito fundacional de la gran Tenochtitlan, el águila que es alegórica a Huitzilopochtli, el sol, el bien, la luz que se impone a la oscuridad. Sin embargo, el significado es muchísimo más profundo y con raíces muy anteriores a los mexicas.
La cosmogonía prehispánica poco o nada tenía que ver con la europea, de hecho, el relato fundacional de Tenochtitlan habría sido muy seguramente utilizado a conveniencia de los conquistadores españoles. Más allá, mucho más allá de la peregrinación de los de Aztlán al lago de Texcoco, descifremos la exaltación de la serpiente emplumada en nuestra bandera.
Mucho antes de los mexicas, la serpiente emplumada aparece en Teotihuacán y en prácticamente todas las civilizaciones mesoamericanas. Quetzalcóatl se identifica con distintos nombres, pero igualmente caracterizado. Es incomprensible para españoles y criollos.
Para la cosmovisión prehispánica, la serpiente emplumada simboliza la dualidad; el agua y el fuego, el cielo y la tierra, el espíritu y la materia, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte. Solo a través de la dualidad es posible la vida, la fertilidad, la cosecha, el renacimiento y el progreso.
El águila representa al cielo, el sol; la serpiente a la tierra, que muda y renace de
acuerdo a las estaciones del año. Según la leyenda Quetzalcóatl creó a la humanidad mezclando frio y caliente, así la nación mexicana surge del mestizaje; así los mexicanos debemos exaltar al espíritu sobre la materia cuando honramos a nuestra bandera.
“Lo que nace de la carne, carne es, pero lo que nace del Espíritu, es espíritu”.
(Juan 3:6)

Moisés Hernández Félix
Lic. en Administración Pública y Ciencia Política, candidato a Maestro en Administración en curso. Ha sido funcionario público federal y docente en nivel media básica y medio superior. Se especializa en gobernanza educativa y políticas públicas.
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