El régimen de Morena pretende imponer un modelo de control total basado en la recolección obligatoria de datos biométricos: rostro, huellas, iris, voz, identidad completa puesta al servicio del poder.
Es el intento deliberado de construir una tecnodictadura, donde el gobierno sepa en todo momento quién eres, dónde estás, con quién hablas y qué haces. Un sistema donde la privacidad desaparece y la libertad se convierte en un permiso condicionado.
La llamada CURP biométrica no es una herramienta para facilitar la vida del ciudadano. Es un mecanismo para vigilarlo, para someterlo, para clasificarlo, para controlarlo.
Lo más grave es que esta imposición viene acompañada de una amenaza abierta: la ley contempla sanciones para dependencias gubernamentales, bancos y empresas privadas que no soliciten la CURP biométrica. Es decir, el Estado obliga a todos —oficinas públicas, instituciones financieras, empresas— a convertirse en agentes de control.
¿El resultado? Una forma moderna de exclusión. Una nueva “muerte cívica”.
Quien se niegue a entregar sus datos biométricos será castigado. No podrá acceder a trámites, servicios, créditos, programas, contratos o derechos básicos. Será empujado a la marginalidad administrativa. Convertido en un ciudadano de segunda.
No por haber cometido un delito, no por haber violado la ley, sino por ejercer su derecho a decir: “Mi identidad no le pertenece al gobierno”.
Es la creación de un sistema donde, para existir legalmente, primero debes someterte. Donde, para ejercer tus derechos, primero debes entregar tu cuerpo digital al Estado.
La historia nos ha enseñado que todo régimen que busca concentrar datos, vigilancia y poder, termina abusando de ellos. No hay excepciones. No hay buenas intenciones que justifiquen esta acumulación masiva de información sensible.
Desde Chihuahua hemos decidido no quedarnos callados. He emprendido una batalla frontal, jurídica, legislativa y social para echar abajo estas medidas autoritarias. No vamos a normalizar el espionaje. No vamos a aceptar el chantaje institucional. No vamos a permitir que se convierta en regla lo que hoy es un abuso.
Por eso presentaré una iniciativa para que ninguna institución pública o privada pueda exigir datos biométricos como condición para prestar servicios. Para que ningún mexicano sea discriminado por defender su privacidad. Para que ningún ciudadano tenga que escoger entre su dignidad y sus derechos.
México no nació para ser una base de datos del poder. Nació para ser una nación de ciudadanos libres. Esta tecnodictadura no pasará.

Francisco Sánchez Villegas
Geoestratega, abogado humanista, defensor de la ilustración y político disruptivo.
Desde el cargo de Secretario del Ayuntamiento del Gobierno Independiente de Parral, ha impulsado una trascendental agenda de empoderamiento ciudadano. Fundador y Curador de Casa Ícaro, Think Tank concentrado en el futuro y la libertad.
Pensador neorenacentista propulsor de polímatas. Buscador de mentes virtuosas. Antifrágil.
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.


