Hay entrevistas que se sienten protocolarias. Y hay otras que se sienten necesarias.
La conversación que sostuve con la licenciada Diana Laura Lozano, coordinadora del CEMPO, fue de las segundas.
Mientras hablábamos de lo que significa este nuevo espacio en el corazón de la ciudad, entendí que no estábamos hablando únicamente de un edificio. Estábamos hablando de 70 años de presencia indígena en Ciudad Juárez que, hasta ahora, no habían tenido un lugar institucional propio.
Ella fue clara dijo “es un espacio de y para las comunidades”
Y esa precisión cambia todo, porque durante décadas, los pueblos originarios han estado aquí trabajando, vendiendo artesanías, sosteniendo tradiciones, criando generaciones enteras en esta frontera, pero muchas veces desde la invisibilidad, desde la informalidad, desde la discriminación.
No es fácil, me dijo, vivir esa realidad no es sencillo enfrentar miradas, prejuicios, exclusión económica; y sin embargo, han permanecido.
Por eso el CEMPO (Centro Municipal de Pueblos Originarios) no es solo una inauguración desde esta platica es un reconocimiento.
Diana Laura me explicó, que todavía están organizando los aspectos de trabajo para fortalecer a 16 grupos representativos de pueblos originarios y que esperan integrar a más.
Esa frase me pareció importante por que veo que proyecto no está cerrado, está en construcción.
Eso desde mi punto de vista claro , significa que no se trata de una fotografía política, sino de un proceso.
Hay algo profundamente transformador cuando una ciudad decide integrar políticas públicas con acciones concretas; no solo hablar de inclusión, sino asignar espacio físico, presupuesto, estructura organizativa, no solo celebrar la diversidad en discursos, sino generar condiciones para que la cultura también tenga sustento económico por que reconozcamos tofo en esta vida cuesta.
Porque la cultura sin economía termina siendo folclor y la economía sin identidad termina siendo explotación.
El CEMPO intenta equilibrar ambos elementos, dignificar la expresión cultural y fortalecer las necesidades económicas de quienes, durante décadas, sobrevivieron sin respaldo institucional.
Cuando escuché a Diana hablar con agradecimiento, entendí que no era gratitud política, era un sentimiento, era la voz de generaciones que finalmente sienten que su presencia no solo se tolera, sino que se reconoce.
Ciudad Juárez ha construido su identidad desde la industria, desde la frontera, desde el movimiento constante; Pero también la ha construido desde la raíz indígena que muchos prefirieron no ver.
Hoy esa raíz tiene nombre, dirección y puertas abiertas; claro, el reto apenas comienza si somos sinceros la organización interna, la transparencia en reglas de operación, la participación real de las comunidades en la toma de decisiones… todo eso será determinante para que el CEMPO no se quede en símbolo, sino que se convierta en política pública sostenible.
Pero algo ya cambió porque la ciudad decidió mirarse completa, reconocerse diversa, admitir que su historia no empezó ayer y eso, en términos sociales, es un punto de inflexión; porque cuando una comunidad deja de ser invisible, deja también de ser periférica y cuando una ciudad reconoce a su gente, se renueva a sí misma.

Nora Sevilla
Comunicadora y periodista experimentada, actualmente Jefa de Comunicación en Cd. Juárez del Instituto Estatal Electoral y Tesorera en la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez. Experta en marketing político y estrategias de relaciones públicas, con sólida carrera en medios de comunicación.


