La mayoría calificada requerida para cambios constitucionales obliga a Morena a sumar a sus aliados para alcanzar los votos necesarios en ambas cámaras.
Ciudad de México (ADN/Arturo hernández) – La reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum será discutida este miércoles en el Pleno de la Cámara de Diputados, luego de haber sido aprobada previamente en comisiones. Sin embargo, para convertirse en reforma constitucional requiere el respaldo de una mayoría calificada, por lo que Morena necesita sumar los votos de sus aliados legislativos.
De acuerdo con la legislación mexicana, las reformas a la Constitución deben aprobarse con el voto de las dos terceras partes de los legisladores presentes en ambas cámaras del Congreso de la Unión, lo que eleva el umbral de votos necesario y obliga a construir acuerdos entre diversas fuerzas políticas.
En la Cámara de Diputados, integrada por 500 legisladores, se requieren al menos 334 votos para alcanzar la mayoría calificada. Morena cuenta con 253 diputados, equivalentes al 50.6% del total, lo que lo posiciona como la principal fuerza política, pero lo deja 81 votos por debajo del número necesario para aprobar la reforma por sí solo.
En ese escenario, los votos del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo se vuelven determinantes. El PVEM cuenta con 62 diputados, mientras que el PT tiene 49 legisladores, por lo que la suma de las tres bancadas permitiría superar el umbral requerido para modificar la Constitución.
La situación es similar en el Senado de la República, donde la mayoría calificada exige 86 votos de los 128 legisladores. Morena dispone de 67 senadores, por lo que necesita 19 votos adicionales para aprobar la reforma.
En la cámara alta, el PVEM cuenta con 14 senadores y el PT con seis, lo que permitiría alcanzar 87 votos en conjunto, apenas uno por encima del mínimo requerido, lo que deja un margen reducido para eventuales desacuerdos dentro del bloque oficialista.
A pesar de la alianza legislativa, legisladores del PVEM y del PT han expresado reservas sobre algunos aspectos de la reforma, particularmente en temas como el recorte al financiamiento de partidos políticos, el presupuesto del Instituto Nacional Electoral y los cambios propuestos al sistema de representación proporcional.
“Necesitamos sí que haya ahorros, pero no a costa de la democracia. No confundamos, una cosa es generar ahorros para mejorar y otra es quitarle recursos al INE y a las prerrogativas de los partidos”, señaló el senador Luis Armando Melgar.
Dirigentes del Partido Verde también han planteado condiciones para respaldar el proyecto, como revisar el esquema de financiamiento público a los partidos y modificar el método propuesto para elegir a los legisladores de representación proporcional.
En el caso del Partido del Trabajo, las posturas críticas han sido más reservadas, aunque su coordinación parlamentaria ha señalado que la reforma podría no ser prioritaria en este momento, lo que mantiene abierta la negociación política dentro del bloque aliado del oficialismo.

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