“El mayor enemigo al que se enfrenta América es el Partido Demócrata,
enormemente incompetente, de izquierda radical”
Opinión de Trump con respecto al partido Demócrata.
Cuando Donald Trump anunció que correría como candidato republicano a la presidencia de la República de los Estados Unidos, en aquel fatídico 2015, mucha gente se rio. En un primer momento pocos consideraron que tenia alguna posibilidad real de alcanzar ya no digamos la presidencia, ni siquiera la candidatura, pero pronto la terrible realidad se impuso, con el advenimiento de una nueva forma de hacer política.
El primer paso fue el de imponer la negación de la realidad como forma rutinaria de confrontar a los rivales, fueran estos internos o externos, eso se tornó irrelevante. Solo baste recordar que en la primera elección interna del partido Republicano en la que participó el magnate naranja, perdió, pero de inmediato salió a negar el hecho aduciendo que la elección había sido fraudulenta en su contra.
Y esa estrategia prendió entre un electorado principalmente blanco, con bajo nivel educativo y por tanto, con bajo nivel de ingresos, que desde hace tiempo se sentía abandonado por las cupulas de ambos partidos predominantes en el sistema político norteamericano.
El segundo aspecto de la estrategia de Trump, fue exacerbar los temores que este mismo grupo demográfico tiene y ha tenido desde tiempo inmemorial en contra de las minorías, los migrantes, la clase política tradicional, la izquierda y el avance de políticas públicas progresistas, o “WOKE”, como se les denominan ahora.
Y, por último, como tercer eje de su estrategia pasó a dejar de lado cualquier tipo de decencia en el hablar o en el operar políticamente, “normalizando” el uso del insulto, de apodos denigrantes, la utilización del puesto para hacer negocios o de humillar a quien osa atravesarse en su camino, presentando todo lo anterior como un valor meritorio.
Y mientras todo eso pasaba en el campo Republicano, ¿qué hacían los Demócratas? Nada.
En lugar de hacer un análisis para entender el fenómeno Trump, prefirieron torpedear la candidatura de la única figura de peso nacional que hubiera verdaderamente podido hacer frente al psicópata anaranjado, el senador Bernie Sanders.
En el campo Demócrata si hubo alteración del proceso en la forma de dados cargados para que la candidatura se la llevara Hilary Clinton, en detrimento del senador Sanders quien ha cometido el peor de los pecados a ojos de la nomenclatura Demócrata: se declara socialista.
En otras palabras, por proteger sus intereses, sus negocios y sus fobias, los Demócratas facilitaron el arribo al poder de Trump.
Luego, los Demócratas tuvieron la suerte de que se atravesara la pandemia de Covid, para que Trump demostrara lo torpe y vil que puede ser como líder de una organización, o de una nación. Por eso perdió las elecciones del 2020, no porque Biden hubiera sido un buen candidato, sino porque era el “menos pior”, como se dice por estos lares.
Durante los 4 años del viejito, ¿los Demócratas aprendieron la lección? Desde luego que no.
Primero, no supieron publicitar los logros, magros, pero logros al fin, del gobierno de Biden, y luego, el peor de los errores, permitieron que el octogenario volviera a ser candidato ¡cuando su declive mental era mas que evidente!
En otras palabras, por proteger sus intereses, sus negocios y sus fobias, los Demócratas facilitaron el regreso de Trump al poder.
Como era de esperarse, este segundo gobierno de Trump ha resultado un desastre peor que el primero, donde solo su círculo cercano esta haciendo dinero, mucho dinero, y ya solo su cada vez mas reducida base de electores, autentico clan de culto, espera o cree que el aspirante a dictador esta haciendo algo bueno para las clases menos favorecidas.
Y mientras Trump acaba con Trump, ¿qué hacen los Demócratas? Lo mismo que han venido haciendo por diez años: nada.
Durante todo este tiempo el partido no se ha planteado un verdadero análisis sobre el fenómeno Trump, para entender cómo es que creció, y como se le puede vencer. En lugar de ello, la nomenclatura del partido se ha dedicado a sabotear a los propios candidatos Demócratas que demuestran apoyo por políticas progresistas.
Es el caso del ya mencionado senador Sanders, o de la representante Alexandria Ocasio Cortez o del recién electo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quienes al ser parte de la corriente denominada Socialistas Democráticos, son torpedeados y obstaculizados por los liderazgos nacionales del partido.
Se acercan las elecciones de medio ciclo, las cuales se efectuarán en noviembre del presente 2026. Todo indica que en ellas el trumpismo perderá la mayoría en la Cámara de Representantes, pero esto no se debe a que los Demócratas estén haciendo una verdadera campaña para recuperar esos espacios, sino gracias a las estupideces y corruptelas del propio gobierno de Trump.
Y lo que es peor, como seguramente el partido Republicano también perderá las elecciones presidenciales del 2028, ya hay todo un pelotón de candidatos demócratas enfilados para aprovechar que cualquiera que compita contra el candidato de Trump seguramente será menos “pior” que el abanderado y heredero designado por trumpismo.
Es decir, mientras ellos protegen sus intereses, sus negocios y sus fobias, esperan que, en la pelea de Trump vs Trump, el perdedor sea …Trump.
Es cuánto.
En Ciudad Juarez Chihuahua a 24 de marzo del 2026

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.


