“…un asesino que intentó matar a agentes federales”
Opinión de Stephen Miller, subjefe de personal
para políticas de la Casa Blanca, sobre Alex Pretti.
Los múltiples videos que dejaron constancia del suceso dejan muy poco a la interpretación. En ellos claramente se ve a Renee Nicole Good, ciudadana norteamericana de 37 años, blanca, nacida en el estado de Colorado, pero avecindada en Minneapolis, madre de 3 hijos y dedicada a la escritura y a la poesía siendo acribillada a sangre fría por un oficial de ICE, el servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos.
Renee no tenía antecedentes penales, no estaba sujeta a ninguna investigación oficial de ningún tipo, y por supuesto, ni siquiera era una activista anti-ICE, simplemente era una ciudadana compasiva que decidió no acatar las ordenes abusivas de un aparato policiaco propio de una dictadura.
Esa mañana del 7 de enero pasado, un grupo de agentes de ICE llevaban a cabo un operativo anti migratorio -uno más- por las calles de Minneapolis, y ocurrió que la camioneta de Renee quedó en medio del dispositivo. A partir de ahí, hay múltiples videos que registraron la tragedia que estaba por ocurrir.
Renee sube a su camioneta y la enciende; varios oficiales empiezan a gritar ordenes contradictorias; uno de ellos trata de abrir la puerta, a la vez que le golpea el vidrio y le grita que se baje; otro de apellido Ross, rodea el vehículo sin ser visto, hasta quedar en la parte delantera del vehículo, por el lado del conductor.
En ese preciso instante, Renee comete el error que abría de costarle la vida; ignorando las ordenes, los gritos y los amagos de los oficiales, decide poner en marcha el vehículo. Es verdad que el oficial Ross estaba en la parte frontal de la camioneta, pero Renee avanzó de tal manera que esquivó al oficial. Este, al ver que Renee se les iba de las manos, poniendo en entredicho su autoridad -algo intolerable- no dudo y he hizo tres disparos.
Uno de esos tiros impactó la cabeza de Renee Good, matándola de manera casi instantánea. El vehículo siguió moviéndose sin control por la inercia, hasta chocar con unos autos que se encontraban estacionados más adelante.
Todavía más, un testigo que se dijo doctor, al ver lo sucedido, quiso intervenir para tratar de proporcionar los primeros auxilios, pero los agentes de ICE lo impidieron argumentando que ellos tienen sus propios paramédicos. Ni siquiera tuvieron la decencia de permitir que alguien más la ayudara, el castigo debía ser total.
Menos de 3 semanas después, el 24 de enero, oficiales enviados por Trump, para “combatir” la inmigración ilegal, volvieron a disciplinar a otro ciudadano norteamericano que cometió el mismo fatal error que cometió Renee, no plegarse de manera sumisa a los ladridos de los oficiales federales.
Esta vez se trató de Alex Jeffrey Pretti; ciudadano norteamericano de 37 años, enfermero de profesión, oriundo de Illinois, pero también avecindado en Minneapolis. Al igual que Renee, Pretti tomo la fatal decisión de resistir activamente por la forma como el gobierno federal venia conduciendo sus operaciones antiinmigrantes, hasta perder la vida en el intento.
A diferencia del primer caso narrado, Pretti en ningún momento puso en riesgo la vida de ningún oficial federal. Sus únicos delitos fueron, primero, defender con su cuerpo a una mujer que era golpeada por los agentes de la patrulla fronteriza, y segundo, filmar la acción de agresión con su celular.
En los montones de videos que circulan en las redes, se puede ver a un Pretti intervenir, celular en mano, para tratar de defender a la mujer que se encontraba caída. Eso enfureció a los agentes federales, quienes se le echaron encima de manera tumultuaria, mientras Pretti quedaba boca abajo en el piso tratando de protegerse.
Es verdad que el enfermero portaba un arma, pero también es verdad que tenía la licencia correspondiente, y lo más importante, en ningún momento la blandió de forma que representara una amenaza para los oficiales. Al contrario, uno de ellos se la retiró durante la refriega, lo que fue señal para que al menos dos oficiales hicieran hasta 10 disparos sobre Pretti, quien quedó tendido sobre el pavimento sin que recibiera primeros auxilios porque los agentes del CBP argumentaron lo mismo que con Renee Good, ellos tienen sus propios paramédicos.
¿Cuál fue la respuesta del gobierno de Trump ante estos dos flagrantes asesinatos a mansalva? Ignorar la evidencia gráfica, e intentar crear una falsa narrativa: que las víctimas eran activistas profesionales de la izquierda radical, dedicados a entorpecer la acción de la “justicia” y que, por tanto, se merecían lo que les pasó. Mas aun, advirtieron que lo mismo le puede pasar a cualquier ciudadano norteamericano que “intervenga” a favor de los inmigrantes.
La reacción de los habitantes de Minneapolis y de otras partes del resto del país, ante estos dos eventos a todas luces criminales ha sido tan contundente, que hasta miembros del partido Republicano han tenido que salir a pedir la des escalación de los operativos antiinmigrantes del presidente.
El hombre naranja, con el habitual estilo que lo esta aislando cada dia mas en la isla de su culto, efectivamente removió del operativo en Minneapolis a quien lo estaba dirigiendo, Greg Bovino, pero en ningún momento concedió que lo sucedido estuviera mal, o que sus hombres hubieran cometido algún delito.
Todo lo contrario, siguió manejando la falsa retorica de que las manifestaciones que se vivieron el pasado fin de semana en muchas partes del país fueron orquestadas por radicales de izquierda que cobran para hacerlo. En su tergiversada óptica de la realidad, todo está bien, y realmente cree que la mayoría abrumadora de norteamerican@s siguen apoyándolo en la aplicación de sus políticas.
La realidad empieza a imponerse al aspirante de dictador en forma de un claro rechazo, y poco apoco es mas evidente que su base se erosiona. El ejemplo más reciente lo podemos ver en la elección especial efectuada hace un par de días en el vecino estado de Texas, donde se llevo a cabo una elección especial para reponer un asiento al senado local.
El distrito en cuestión, tradicionalmente conservador, fue ganado por Trump el año pasado por 17 puntos, pero ahora los Republicanos fueron derrotados por el sindicalista Taylor Rehmet del partido Demócrata quedando los conservadores 14 puntos porcentuales abajo en la elección.
Trump trató de minimizar el triunfo de los demócratas, aduciendo que se trataba de una elección local, pero el hecho de que se perdiera un asiento que hasta hace un año hubiera sido una victoria fácil para los Republicanos nos va diciendo el estado de ánimo de la población, y es evidente que el caos, la improvisación y la corrupción del gobierno de Trump empiezan a pasar factura en forma de una insurgencia cívica.
Y aquí hay un punto que me parece muy importante recalcar, los norteamericanos están enojados con lo que Trump está haciendo, cierto, pero no por eso están cayendo en la provocación, por el contrario, están demostrando un temple y una compasión que ha sorprendido a mucha gente en el mundo, incluyendo a su servidor.
La mejor muestra de lo que menciono, lo podemos constatar en con las ultimas palabras que Renee Good alcanzó a dirigir a los agentes que apenas unos segundos después iban a acabar con su vida y que quedaron inmortalizadas en un video. Mirando a los ojos al agente que cargado de odio la apuntaba con su pistola le dijo, “No estoy enojada contigo”.
Es cuánto.

José Antonio Blanco
Ingeniero Electromecánico. Juarense egresado del ITCJ con estudios de maestría en Ingeniería Administrativa por la misma institución y diplomado en Desarrollo Organizacional por el ITESM. Labora desde 1988 en la industria maquiladora. Militó en el PRD de 1989 al 2001.
En la actualidad, un ciudadano comprometido con las causas progresistas de nuestro tiempo, sin militancia activa.
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