Hace unos días vi en internet la foto de un perrito que sus dueños habían puesto con la esperanza de que alguien lo hubiese visto y diera informes acerca de su mascota, en ese momento me vino a la mente la cantidad de perros que he tenido en mi vida, desde que tengo uso de razón he convivido con mascotas, el patotas, whiskey, la chiquis, el ben, coco, dos nelys, la yolis, además de canarios, peces, gatos, loros y hasta me dicen que mi abuelita tenía un chango, hoy en día tengo dos mascotas la pituca y la muñeca, dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, y es por eso que le compartiré un par de historias reales que demuestran la fidelidad y el amor de los perros a sus dueños.

“Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80´s. Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero, cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis, pero como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo,  el hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió, el perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa, los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron salvarlo de la perrera municipal  cuando se lo llevó para sacrificarlo.

- Publicidad - HP1

Doce años,  algo increíble,  se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa, la espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital. La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor.

Otro amigo fiel fue Hachiko, un perro de raza Akita  nacido en 1923 en Japón,  Sin embargo, aun año más tarde su dueño, un profesor de agricultura llamado Hidesamuro Ueno, lo llevaría hasta Tokio. Allí Hachiko se acostumbraría a su vida cosmopolita yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibirlo cuando éste llegaba del trabajo. Por desgracia Ueno fallece en 1925 y nunca es llevado nuevamente a su casa, por lo que Hachiko queda abandonado en las calles. No obstante, durante 11 años volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la hora en la que arribaba el tren que solía tomar Ueno. Una vez frenado el tren Hachiko buscaba a su amo cuidadosamente entre la multitud y luego se retiraba.
Al cabo de unos años un antiguo alumno de Ueno, que se encontraba realizando un censo de akitas, se enteraría de la historia, y publicaría varias notas con la historia del perro fiel. Una de estas notas aparecería en el más importante periódico de Tokio. Gracias a esto Hachiko ganaría fama a nivel nacional y varias historias y poemas se escribirían alrededor de él. Sin embargo, más importante aún, Hachiko salvaría a su raza ya que solo quedaban 30 akitas puros en todo el Japón, y a partir de ese momento la demanda hizo que se preservaran cuidadosamente. Hoy en día la población de Akitas supera los miles. Hachiko es además recordado con una estatua en la estación de Shibuya.

Es por eso que le comento que el perro es el mejor amigo del hombre, por eso cuando vea a una de estas mascotas en la calle, dele agua o compártale algo de comida, no sabemos si estamos frente a un héroe fiel a su dueño, hay en el mundo muchas historias de lealtad de estas mascotas, yo conozco una muy personal, los animales tienen esa nobleza de estar al lado de quien aman en todo momento, le juro que las historias de estos héroes de cuatro patas son de esos “cuentos que no son cuento” hasta la próxima…

Screen Shot 2013 08 05 at 9.40.00 PM
Adrián Cruz
Antena FM-TV | [email protected]

Profesional con más de 30 años en diferentes medios de comunicación. En su columna, "Cuentos que no son cuento", comparte el anecdotario personal de un chilango viviendo en el norte del país. Muchas veces increíbles, pero siempre reales.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.