Una gran necesidad de credibilidad en su trabajo requiere la nueva administradora de la aduana Norma Deirdré Bazan Mayagoitia.

Imperativo demostrar en estos tiempos difíciles para el presidente López Obrador que el interior de la aduana está cambiando para bien.

Treinta días en el cargo no son suficientes para hacer la limpia a profundidad que requiere esta dependencia.

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Adherida como el herpes, la mafia interna de todas las aduanas, se resiste a terminar con la corrupción. Y en esta frontera, quizás más que en otras.

Remover esta lacra es el reto de la administradora Bazán.

Ha tenido que salir a convencer a los empresarios de esta frontera, y si no ha conseguido totalmente su credibilidad, al menos aplauden su esfuerzo.

El propósito es terminar de una vez por todas con el cochupo, moche, la mordida, la tajada obligada, la extorsión abierta.

Son miles de movimientos de comercio exterior en la importación y exportación de bienes y productos. Mismos que se ven lastimados por la desmesurada codicia de los malos servidores públicos que con los años han encontrado una inconmensurable fuente de riqueza mal habida.

Por lo pronto Norma Bazán ya tiene ubicados a los malos elementos y anuncia que la Aduana Fronteriza incrementará el número de personal activo y establecerá un cerco para vigilar las operaciones de cruces de mercancías en los puentes internacionales y erradicar las viejas prácticas de corrupción en la actividad comercial que une a Ciudad Juárez con El Paso, Texas.

Su trabajo de «limpieza» no es una ocurrencia del momento, es una orden directa del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Veremos si se cumple, o si es más fuerte la costra de podredumbre que prevalece en esta aduana fronteriza.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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