Las causas de que muchos pacientes sigan padeciendo los síntomas por más tiempo aún están bajo investigación, pero ya hay varios estudios sobre el tema.

Washington, D.C. (VOA) – Fatiga extrema, confusión mental y problemas para respirar semanas después de contraer el COVID-19. Los científicos lo llaman secuelas post-agudas de COVID-19, pero la mayoría de la gente simplemente lo llama «covid prolongado» o persistente.

A millones de personas estos y otros síntomas les impiden retornar a la normalidad aún meses después de haber resultado positivos al virus.

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Pero ¿qué es el covid prolongado, exactamente? ¿Qué tan común es? ¿Quién lo padece y por qué?

Al igual que con otros síntomas del COVID en los últimos dos años de pandemia, los científicos siguen investigando por qué se da y cuál es el grupo de la población más vulnerable.

Una análisis de una investigación que resumió 57 estudios sobre el tema apuntó que, en promedio, más de la mitad de los pacientes con COVID-19 todavía tenían síntomas seis meses después de la infección.

Para el doctor Nahid Bhadelia, director fundador del Centro de Política e Investigación de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Universidad de Boston, el rango de estudio «es muy grande», ya que cualquier persona que tenga síntomas persistentes cuatro semanas o más después de la infección se considera que tuvo «covid prolongado».

En algunos de los estudios, menos de una cuarta parte de los pacientes tenían síntomas a largo plazo, mientras que en otros, tres cuartas partes los tenían.

Sin embargo, uno de los síntomas más comunes era la fatiga, también muchos se quejaban de «confusión mental», la cual les generaba problemas de memoria y dificultad para concentrarse o procesar información.

Los pacientes también dijeron tener con frecuencia problemas para respirar, así como dolores de cabeza, dolor muscular, latidos cardíacos rápidos, mareos o zumbidos en los oídos.

Y los casos más extremos, de acuerdo con la doctora Kathleen Bell, presidenta del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de Texas, reportaban mucha ansiedad, depresión e insomnio.

Bell cree que estos últimos pueden ser en parte reacciones a los síntomas, pero también parecen estar relacionados con el virus en sí.

El desafío tanto para los médicos como para los pacientes es que muchas otras cosas pueden causar estos síntomas además del COVID prolongado, anotó.

¿Quién lo padece y por qué?

La vacunación redujo a la mitad la tasa de síntomas prolongados de COVID en un estudio y la redujo al valor inicial en otro.

Sin embargo, la diabetes y el asma aumentan el riesgo.

Las personas que se enfermaron gravemente de COVID-19 tienen más probabilidades de tener síntomas prolongados, pero incluso aquellas personas que solo tuvieron casos leves a moderados tienen problemas meses después.

«En general, se puede decir que las personas que tienen infecciones más graves tendrán un período más prolongado de recuperación. Pero esa no es toda la historia», dijo Bell.

Otros estudios recientes apuntan a que lo que puede estar causando «covid prolongado» es “una afección autoinmune” en la que el sistema inmunitario ataca por error al propio cuerpo del paciente, pero aún no hay nada concluyente.

En el estudio más reciente, los investigadores encontraron que los pacientes con COVID prolongado tenían altos niveles de anticuerpos contra los componentes del propio sistema inmunitario del paciente, aunque muy pocos de ellos tenían una afección autoinmune diagnosticada previamente.

¿Despertar viral?

La investigación también planteó la posibilidad de que el COVID-19 despierte una infección latente de otro virus común, llamado Epstein-Barr.

Se estima que el 90% de la población mundial porta el virus de Epstein-Barr, pero por lo general el sistema inmunitario lo mantiene bajo control.

El virus también causa mononucleosis, que provoca «fatiga durante un mes o más, lo que no es tan diferente de algunos síntomas prolongados del COVID», dijo el coautor del estudio, James Heath, presidente del Instituto de Sistemas de la Universidad de Washington.

La inflamación constante puede ser otro factor, quizás relacionado con pequeños coágulos de sangre que transportan moléculas inflamatorias por todo el cuerpo.

Cualquiera que sea la causa, el COVID-19 no es la única dolencia que deja a los pacientes con síntomas persistentes.

«Simplemente no hemos entendido muchas de estas condiciones», agregó Bhadelia de la Universidad de Boston quien también agregó que de los millones de pacientes que sufren síntomas debilitantes a largo plazo, los científicos pueden aprender más sobre sus causas y cómo tratarlas.

«Esto nos dirá mucho más sobre otros virus y otros patógenos», concluyó.

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Redacción ADN / Agencias

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