César de la Fuente fue reconocido por la Sociedad Química de Estados Unidos como mejor científico joven del país por desarrollar varios proyectos de detección de virus de bajo costo con el propósito de evitar futuras pandemias.

Washington, D.C. (VOA) – “Confío en que algún día esto pueda ser útil para la gente, porque esto es lo que nos mueve: poder disminuir el sufrimiento humano a nivel global”, afirmó en una entrevista con la Voz de América César de la Fuente, profesor asistente de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.

De la Fuente, nombrado en 2020 mejor científico joven de EE. UU. por la Sociedad Química de Estados Unidos, y su equipo trabajan en el laboratorio a destajo para desarrollar un test rápido de antígenos que cueste solo 15 centavos de dólar.

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En caso de llegar al mercado, ese bajísimo precio acercaría esta herramienta a Latinoamérica y otras regiones del mundo con menores tasas de acceso a test y vacunas contra el virus SARS-CoV2 que los países más acaudalados.

Un test a base de nanotecnología

Por ahora se trata de un prototipo en proceso de desarrollo basado en la nanotecnología, que cambia de color si el virus está presente en la muestra, similar a una prueba de embarazo. Se utiliza un hisopo de algodón para recoger la muestra y una aplicación gratuita permite determinar la carga viral que tiene el paciente en función de la intensidad del color del resultado.

Este es uno de los prototipos en los que De La Fuente, que lleva 6 años en EE. UU., y su equipo llevan trabajando desde marzo de 2020, cuando identificaron que el mundo necesitaba rapidez y tecnología que fuera asequible para comunidades más pobres o países en vías de desarrollo.

“Este tipo de test”, explica convencido, “es una de las herramientas más efectivas que tenemos para prevenir brotes, hospitalizaciones y eventualmente muertes”.

Con este dispositivo en el mercado, las poblaciones económicamente más vulnerables del mundo serían capaces de llevar a cabo estrategias de testeo de alta frecuencia para evitar contagios entre sus habitantes.

Esto, según una analogía que le gusta usar a De la Fuente, “sería como salir con paraguas a la calle cuando sabemos que va a llover”.

¿Una sociedad compasiva o desigual?

Durante la entrevista, De la Fuente critica que en febrero de 2022 haya países en el mundo donde ni siquiera el 5 % de la población ha recibido una dosis de la vacuna contra el COVID-19, como Tanzania, Chad o Burkina Faso.

“Recordemos que 10 países del mundo compraron el 75 % de todas las inoculaciones cuando salieron al mercado”, lamentó contrariado.

Al mismo tiempo, imagina un escenario en el que la tecnología en la que están trabajando hubiera estado lista al inicio de la pandemia del coronavirus, algo que, a su juicio, hubiera sido “tremendamente” útil para Latinoamérica y otras regiones del mundo.

Y es en ese momento cuando lanza al aire una reflexión: “¿Qué tipo de sociedad queremos tener? ¿Una sociedad compasiva donde nos ayudamos unos a otros o una sociedad desigual?”

Otras pandemias y virus

A pesar de haber iniciado este proceso en marzo de 2020, justo al inicio de la pandemia, el científico español es consciente de que será complicado que este prototipo llegue a las farmacias a tiempo, antes que los brotes de la COVID-19 estén controlados.

El objetivo es que la tecnología desarrollada para estos test de antígenos sirvan de base para defender a la humanidad en futuras pandemias y virus. “Van a haber muchas más pandemias y virus”, reconoce De la Fuente, experto en enfermedades infecciosas.

“Creo que sería un poco de ilusos pensar que esta va a ser la última pandemia a la que nos enfrentemos…”, sentenció.

El reto de las “superbacterias”

Después de vaticinar futuros problemas sanitarios globales, el biotecnólogo gallego cuenta que, lejos del foco mediático, existe una “pandemia silenciosa” que causa más de un millón de muertes al año.

Se trata de la pandemia de las “superbacterias”, unos cuerpos que son resistentes a muchos de los antibióticos disponibles en la actualidad y que cada vez ganan todavía más fuerza.

En concreto, los gérmenes resistentes a los antibióticos causaron más de 1,2 millones de muertes en todo el mundo, según una investigación publicada en enero en la prestigiosa revista médica británica Lancet.

Este estudio sugiere que estas “superbacterias” se han convertido en una de las principales enfermedades infecciosas letales a nivel global.

De la Fuente advierte, de hecho, que para 2050 se espera que el número de fallecimientos se multiplique por 10, llevando el contador de muertes hasta los 10 millones.

“Esto es algo que tenemos que prestar mucha atención, ya que los antibióticos son esenciales en la medicina moderna tal como la conocemos”, señaló.

Y De la Fuente es actualmente uno de los investigadores a cargo del desarrollo de métodos alternativos a los antibióticos convencionales con el fin de sortear la problemática de las “superbacterias” lo antes posible.

Para ello, el equipo de la Universidad de Pensilvania están usando herramientas cibernéticas de inteligencia artificial para descubrir nuevas clases de antibióticos que sean efectivos contra las “superbacterias”.

Será desde ese mismo laboratorio de Filadelfia donde De la Fuente seguirá investigando para disminuir el impacto de futuras pandemias a través de la innovación contra las enfermedades infecciosas que minan la débil salud de la humanidad.

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Redacción ADN / Agencias

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